2 comentarios

  1. En tiemppos la iglesia animaba a dar limosna a los pobres hasta que se dio cuenta de que menfdigar tambien podia ser un negocio y que lss puertas de las iglesias estaban controladas por mafias que decidian quie podia ponerse ahí a pedir. Con la emigracion tambien hay un cierto paralelismo. Que uno quiera una vida mejor no le da derecho a entrar sin llamar en una casa en un pais. Seguro que los mendigos quieren comer mejor y eso no les da derecho a ir y sentarse a la mesa de los obispos. O tal vez si?

    1. Como pasa casi siempre con sus comentarios, Jesús, no tenemos ni idea de qué tiene que ver lo que usted dice con el tema de la entrada donde lo dice (en este caso, sobre los Círculos de Silencio). pero, en fin, allá usted.

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