VII JORNADA "ENJUGAR LAS LÁGRIMAS". Orar y acompañar a las personas que han sufrido un accidente de tráfico o han perdido a un ser querido

EUCARISTÍA VII Jornada «Enjugar las lágrimas»

VII JORNADA «ENJUGAR LAS LÁGRIMAS»
Orar y acompañar a las personas que han sufrido un accidente de tráfico o han perdido a un ser querido
31 de mayo y 9 de junio

VII JORNADA "ENJUGAR LAS LÁGRIMAS". Orar y acompañar a las personas que han sufrido un accidente de tráfico o han perdido a un ser queridoDesde el secretariado de la Pastoral de la Carretera y del tráfico pretendemos es llegar a las personas que han perdido en siniestros de tráfico a un ser querido, o que ellos mismos han sido víctimas en primera persona y han quedado, mejor o peor parados, para el resto de sus días. Ciertamente también debemos acoger a las demás personas que pasan por un mal momento, sin hacer distinción del origen de sus lágrimas.

No se trata de un día en recuerdo de los muertos en siniestros de carretera, eso lo hacemos el tercer domingo del mes noviembre. Se trata más bien de acompañar y dar una palabra de aliento y de esperanza a los vivos que siguen sufriendo como el primer día del accidente, suyo o de un ser querido.

Es un día especial donde resulta fácil reconocer el rostro materno de la Iglesia.
En los evangelios tenemos muchos ejemplos de Jesús donde hace suyos los dolores y lágrimas de los demás. Basten estas dos citas:

  • Jesús acompaña en el dolor a las hermanas Marta y María por la muerte de su amigo Lázaro: “Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó: “¿Dónde lo habéis enterrado?” Le contestaron: ”Señor, ven a verlo”. Jesús se echó a llorar” (Jn 11, 33-35).
  • Jesús enjuga las lágrimas de la Magdalena: “Jesús le dice: “Mujer, ¿por qué lloras?”, “¿a quién buscas?” (Jn 20,15).

La jornada “ENJUGAR LAS LAGRIMAS” se fijó el 31 de mayo, día en el cual celebramos la Visitación de la Virgen a Santa Isabel. De igual modo la Iglesia, que es Madre, se acerca a sus hijos que han sufrido un grave accidente o a personas que han perdido, por accidente de tráfico, a un ser querido. María no solamente llevó a los ancianos esposos Zacarías e Isabel consuelo y alegría, les llevó a Jesús, la causa de su alegría.

De hecho, el lema que hemos escogido para la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico del 3 de julio de este año es “María se puso en camino”, en cuya compañía deseamos que vayan los conductores por calles y carreteras.

No olvidamos, ni podemos olvidar, las palabras que el Santo Padre el Papa Francisco nos dirigió, personalmente a nosotros, el pasado mes de octubre: “Me alegra saber que desde el Departamento de Pastoral de la Carretera estén promoviendo un ejercicio ciudadano capaz de incentivar la cultura del cuidado”.

Vemos necesario que en cada diócesis se haga el esfuerzo de ofrecer una Eucaristía e invitar a los afectados, a las Asociaciones de Víctimas, autoridades relacionadas con la Seguridad Vial… Nunca olvidemos que somos el rostro visible de la “Iglesia Madre” y la madre, cuando un hijo ha perdido a un ser querido o sufrido un accidente grave, se vuelca en atenciones y cariño.

Deseamos de corazón una Seguridad Vial plena donde nadie tenga que sufrir por haber padecido un grave siniestro vial o perdido a un ser querido, pero, mientras no llegue ese día, no olvidemos de “enjugar las lágrimas” a quienes lo necesiten.

Invocamos la protección sobre nuestros hermanos conductores a Nuestra Señora, la Virgen de la Prudencia y a San Cristóbal.

Bienvenido Nieto Gómez
Director del Secretariado de Pastoral de la Carretera

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