Los cristianos y la ecología

LOS CRISTIANOS PODEMOS APORTAR MUCHO A LA ECOLOGÍA

[Artículo de Juan Fernández de la Cueva Martínez Raposo]

Cristianismo y ecologíaEs evidente que sufrimos una crisis ecológica. Si alguno es negacionista que repase las olas de calor en el verano horribilis que ha afectado a los españoles:

  • 753 muertes en España relacionadas con el exceso de temperatura, tres veces más que en el verano 2021.
  • Sequía de los pantanos con una media de agua de un 30% para consumo humano y agricultura.
  • Incendios incontrolables que destruyeron 230.000 hectáreas forestales, cuatro veces más que años anteriores.
  • Tormentas, granizadas e inundaciones que han arrasado las cosechas y ciudades de media España.

Los telediarios nos han contado machaconamente todos estos desastres. Pero el papa Francisco nos recuerda un dato más: los pobres son los que más sufren estos desastres. Los cristianos tenemos esta llamada de atención para afrontar esta realidad: la ecología integral. Por eso nos invita a una Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación desde el 1 septiembre al 4 de octubre, día de S. Francisco de Asís.

Describo algunos elementos para abordarlo desde la fe. 

La visión cristiana, en diálogo con otras ciencias y religiones, garantiza un lazo íntimo que existe entre todas las creaturas. Una manera de describir la Biblia esa estrecha relación nuestra con la tierra se refleja en la descripción simbólica de la creación. Dios aparece como un trabajador artesano que fabrica un muñeco de barro y le da un soplo de vida divina: el ser humano. Una verdadera obra de arte. Somos barro diseñado por Dios para ser y actuar a su imagen y semejanza en el cuidado de la creación. Hemos recibido la vocación de jardineros para mimar la tierra con todos sus elementos y construir una familia de hermanos  imagen de la Trinidad.

Pero la tradición bíblica continúa este idilio ecológico del Creador y la criatura, con episodios de destrucción de esta armonía, como son Caín y Abel, la torre de Babel, el diluvio.  S. Pablo asume esta ruptura desde el simbolismo del parto de una nueva criatura. Los dolores del parto están representados en los sufrimientos de los seres humanos por un sistema ecológico basado en lo que el papa Francisco llama el “antropocentrismo moderno”:

  • El ser humano se considera el centro del universo con poder de construir una torre de Babel que resulta insostenible (necesitaríamos el espacio de 5 planetas para sobrevivir en este sistema)
  • La economía dominante está basada en la máxima ganancia, pero esto crea unos valores fratricidas como Caín y Abel para con los seres humanos y valores destructivos para la tierra
  • El diluvio amenaza con la destrucción de este tipo de vida, pero en el final de este drama aparece un arco iris signo de esperanza, de una nueva alianza ecológica, el parto de una nueva criatura.

En definitiva, la causa de esta crisis ecológica reside en que el ser humano no reconoce la naturaleza como la Madre Tierra que nos ha dado la vida y todo lo que necesitamos para vivir, sino se considera como dueño y señor que puede abusar de la naturaleza y de la sociedad (Laudato sí, 115-121)

Sin embargo, el lugar correcto que ocupa el ser humano en el mundo es el de respetar, cuidar, amar a naturaleza y todos los seres, incluidos los humanos.  Podemos llamar a la Naturaleza Madre Tierra, un organismo vivo que desde hace 3.800 millones de años se autoorganiza y se crea a sí mismo continuamente en un ciclo maravilloso de vida de las cuatro energías fundamentales que combina maravillosamente: agua, tierra, fuego y aire.

En un momento de la evolución de ese organismo vivo, la Madre Tierra, salió un ser consciente e inteligente con corazón (sensibilidad emocional y capacidad de amar u odiar) y razón (capacidad de ser creativo y tener un sentido de la vida) El ser humano (homo sapiens) Somos Tierra consciente e inteligente, corazón y razón de donde nace el pacto natural en forma de interrelación agradecida con la Madre Tierra. Ahora bien, una Madre no la puedo comprar ni vender, sino amarla agradecidamente.  (LS, 137)

El núcleo de la propuesta de la Encíclica “Laudato sí”, es una ecología integral como nuevo paradigma de justicia, una ecología que incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con otros seres vivientes, empezando por los más pobres, que son los que pagan el pato de las olas de calor, las inundaciones… y otros desmanes que enumeré en el primer párrafo de este artículo.

 No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental” (Laudato sí,139).

2 comentarios

  1. Gracias Juan, por hacernos tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos de cuidar de la Madre Tierra, máxime, si nos confesamos seguidores de Cristo, el Cuál, nos encomendó ser los jardineros, para mimar esta sagrada tierra y defender los derechos de los hermanos mas vulnerables.

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