Jornada Mundial del Pobre y del Refugiado 2026
EUCARISTÍA «MORIR DE ESPERANZA»
Memoria y compromiso con «los pequeños» que viven y mueren en busca de futuro
[entrada publicada: 10.9.26; 2ª actualización: 28.9.26]
TRAS EL EVENTO
Ver Crónica y Galería fotográfica de Pilar Algarate para Cáritas diocesana de Madrid: pulsa aquí. Y ver también Crónica y Galería fotográfica de la Comunidad de Sant’Egidio – Madrid: pulsa aquí.
Dentro de los eventos de la 112ª Jornada Mundial del Pobre y del Refugiado 2026 (ver nuestro especial web en este enlace) y en el marco de su lema «»INCLUSO UNO SOLO DE ESTOS PEQUEÑOS». El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo (Mt 18,5)», la Comunidad de Sant’Egidio – Madrid convoca la EUCARISTÍA «MORIR DE ESPERANZA»: Memoria y compromiso con «los pequeños» que viven y mueren en busca de futuro.

- Eucaristía en memoria de los migrantes que pierden la vida en los viajes hacia Europa.
- Domingo 27 de septiembre. 19:00 horas.
- Iglesia Ntra. Sra. de las Maravillas. Calle del Dos de Mayo, 11. 28004 Madrid.
- El celebrante principal será Javier Ojeda, delegado episcopal de Cáritas diocesana de Madrid.
- Convoca la Comunidad de Sant’Egidio – Madrid y colabora Karibu.
Como explica Sant’Egidio en su página web sobre esta eucaristía, recordaremos con nombre propio a quienes mueren en busca de futuro. Una memoria que renueva el compromiso de acogida e integración de los migrantes.
Coincidiendo con la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, y en un momento en que vivimos cada vez más de cerca el drama de la migración forzada por las guerras, la violencia, los desastres naturales o la falta de futuro, recordamos a las miles de personas que cada año pierden la vida en los viajes de la esperanza que, con demasiada frecuencia, terminan en tragedia.
Por eso recordaremos con su nombre propio a los que han perdido la vida buscando un futuro y una tierra de paz. También recordaremos a algunos de los desaparecidos a finales de julio en las costas de Ceuta, cuyas historias conocimos de primera mano durante el reciente viaje que realizamos a la ciudad autónoma.
Un año más «Morir de Esperanza» será una celebración emotiva en la que acogemos el mensaje del papa León XIV para esta jornada en la que pone el foco en los niños, niñas y adolescentes empujados a la migración y el desplazamiento. El papa pide que no nos acostumbremos a las cifras y reconozcamos que detrás de cada número hay un rostro, una historia y una dignidad que no podemos reducir a una estadística, a un problema social o, peor aún, a un mero asunto de seguridad. Con su mensaje «Incluso uno solo de estos pequeños» León XIV recuerda:
«Cada persona, incluso una sola, tiene un valor infinito.»
El drama de las rutas migratorias tiene cada vez más el rostro de niños que emigran solos o junto a sus familias. Muchos han perdido a sus padres, hermanos o amigos en la travesía; otros viven largos periodos separados de los suyos o afrontan viajes en condiciones extremas y traumáticas. A los pequeños que mueren en la migración, se suman aquellos que son víctimas de trata y explotación y sufren distintas formas de violencia. El Papa destaca que los «esos pequeños» son los más vulnerables dentro de los flujos migratorios y reclama respuestas humanas que pongan en el centro su protección y dignidad.
Hace once años, el mundo se estremeció con la imagen del cuerpo sin vida de Aylan Kurdi flotando en una playa de Turquía, después de que la embarcación en la que viajaba con su familia naufragara. Aquella fotografía de este niño sirio de apenas tres años se convirtió en el símbolo de una crisis humanitaria que tiene cada vez más los rostros de pequeños, que junto a los adultos mueren en el mar, en el desierto y en tantos «viajes de esperanza«. Recordar sus nombres es una manera de devolverles una dignidad que se les negó en vida para que sus historias no se reduzcan a una estadística, demasiadas veces instrumentalizada.<
El Evangelio nos recuerda que:
«el que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí» (Mc 9,37).
En su mensaje, León XIV retoma esta llamada y nos invita a reconocer en cada niño migrante una vida que debemos proteger. «Incluso uno solo» significa que no podemos hacer cálculos cuando está en juego la dignidad humana: un niño que huye de la guerra, una familia que busca protección, una persona que atraviesa el mar buscando un futuro no son simples números, ni titulares de prensa, sino personas concretas que llaman a nuestra conciencia.
«Morir de Esperanza» es, por eso, una celebración de memoria y también de compromiso, el de compartir el sufrimiento de quienes han perdido la vida, el de no olvidar ni dar por sentado que esas muertes son inevitables. Os invitamos a acompañarnos el próximo 27 de septiembre, junto al Coro de cantos africanos de la Asociación Karibu, para renovar juntos el compromiso de construir ciudades y comunidades capaces de acoger, proteger e integrar a quienes llegan buscando un futuro. Porque, como nos recuerda el Papa, incluso uno solo de estos pequeños es importante para Dios.
Hace once años, el mundo se estremeció con la imagen del cuerpo sin vida de Aylan Kurdi flotando en una playa de Turquía, después de que la embarcación en la que viajaba con su familia naufragara. Aquella fotografía de este niño sirio de apenas tres años se convirtió en el símbolo de una crisis humanitaria que tiene cada vez más los rostros de pequeños, que junto a los adultos mueren en el mar, en el desierto y en tantos «viajes de esperanza«. Recordar sus nombres es una manera de devolverles una dignidad que se les negó en vida para que sus historias no se reduzcan a una estadística, demasiadas veces instrumentalizada.<
El Evangelio nos recuerda que:
«el que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí» (Mc 9,37).
En su mensaje, León XIV retoma esta llamada y nos invita a reconocer en cada niño migrante una vida que debemos proteger. «Incluso uno solo» significa que no podemos hacer cálculos cuando está en juego la dignidad humana: un niño que huye de la guerra, una familia que busca protección, una persona que atraviesa el mar buscando un futuro no son simples números, ni titulares de prensa, sino personas concretas que llaman a nuestra conciencia.
«Morir de Esperanza» es, por eso, una celebración de memoria y también de compromiso, el de compartir el sufrimiento de quienes han perdido la vida, el de no olvidar ni dar por sentado que esas muertes son inevitables. Os invitamos a acompañarnos el próximo 27 de septiembre, junto al Coro de cantos africanos de la Asociación Karibu, para renovar juntos el compromiso de construir ciudades y comunidades capaces de acoger, proteger e integrar a quienes llegan buscando un futuro. Porque, como nos recuerda el Papa, incluso uno solo de estos pequeños es importante para Dios.
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En tiempos la iglesia pedia a los fieles que diesen limosna a los pobres que podían limosna a las puertas de las iglesias hasta que se dio cuenta de que pedir tambien era un negocio y esraba controlado por mafias que decidian quie se ponia a pedir en las puertas de las iglesias. La emigracion irregular tiene mucho paralelismo con lo anterior y no hay que fomentarla de ninguna manera.Querer una vida mejor no da derecho a entrar en la casa sjena sin llamar
En respuesta a Jesús Hurtado: El problema es que tu llamas a esta tierra «casa ajena» y los cristianos la llamamos a la tierra casa común de todos. Es la casa de todos, solo que algunos tenemos el privilegio de quedarnos con la parte con mayor riqueza y pretendemos quedarnosla solo para nosotros. Es como si en la familia en la que viven cinco hermanos uno de ellos pudiera disfrutar de la mayoría de los recursos: alimentación, vestido, educación, salud, etc y los otros cuatro se tuvieran que conformar con las sobras de todo lo anterior. ¿Aceptarías esta situación en tu propia familia?¿Pretenderías que los cuatro hermanos pobres se conformaran con ella?¿Les reprocharías que buscaran sobrevivir? Por último, creo que las llamadas a la puerta del mundo rico son desoidas sistemáticamente. Creo que no se puede reprochar de una forma tan fría que las personas intenten vivir e incluso vivir mejor, ¿Por qué no?
Supongo que tendra todas las habitaciones fe su casa llenas de emigrantes que buscan una vida mejor. Dicen que el vaticano no admite ilegales dentro de sus muros un poco de coerencia nunca viene mal. Pedir que acojan otros si pedir a los cristianos que lo hagan ellos es palabrería. Si la iglesia tubiese estructuras economicas propias podría acoger a emigrantes y eso sería ejemplo para el resto de la sociedad. En la comunidad ideal lo tenían todo en común y por eso no habia pobres, volvamos a esos planteamientos
Muchas gracias por su lúcido y evangélico comentario, Francisco Miguel.
Cuando hay guerra en un pais africano y la gente tiene qe salir corriendo los mas bulnerables se quedan en los campos de refugiados que la ONU monta en algun pais vecino porque las mafias solo traen a quie puede pagar su tarifa. Los mas bulnerables se quedan en Africa.Me conto uno de los que han venido en patera que traen un gps en el barco y que cuandollegan a donde quieren tiran el gps al mar y poden socorro a la guardia costera supongo que eso sera lo que hace todos o casi rodos por eso me creo que es posible que cuando hay algun naufragio de alguna manera este organizado por las mismas mafia para conmover los corazones y dar una justificacion a las ongs que se dedican a terminar el trabajo de las mafias trayendo a los naufragos a europa. Mas que abrir las fronteras a todos habria que crear un sistema que permita a los que quieran venir a trabajar a europa presentar su solicitud en las embajadas europeas y que las embajadas lo envien a las oficinas de desempleo o a los mimisrerios de trabajo europeos donde los empresarios puedanasi encontrar los trabajadores que necesiten. Se evitatria que fuesen las mafias quienes deciden quien entra en Europa y quien no y se evitarian esos viajes tan peligrosos para los emigrantes. Yo he traido legalmente a trespero haora me dicen en emigracion que los africanos solo pueden venir en patera.